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José Emilio Castelló Traver
 
Castelló
  José Emilio Castelló Traver es catedrático de instituto de Geografía e Historia e inspector de educación. Ha trabajado en temas de historia contemporánea y demografía, y ha formado parte de grupos dedicados a la innovación didáctica en historia y geografía. Es coautor de diversos manuales de estas materias para Bachillerato, autor de libros de divulgación histórica y ha publicado artículos sobre demografía histórica y actual, y sobre resultados electorales.  
     
   
 

Una civilización en peligro

La Segunda Guerra Mundial fue el conflicto más mortífero de la historia moderna. A la matanza de soldados se añadió la muerte masiva de civiles, víctimas tanto de ataques militares como de asesinatos organizados. Fue un conflicto descomunal por los efectivos militares que participaron, por las gigantescas batallas, por la duración de estas, pero también por la ferocidad con la que se combatió, sobre todo en el frente oriental europeo y en el Pacífico.

Al componente nacionalista que subyace en la mayoría de las guerras, en esta se añadió el racismo, que consideraba a gran parte del enemigo como seres inferiores que podían ser aniquilados impunemente. La Alemania nazi fue la que mejor encarnó estos principios de superioridad racial: eliminación de los judíos y de otras razas que consideraba inferiores, como eslavos o gitanos, esclavización de pueblos enteros y conversión de los arios en los amos del mundo. Se calcula que unos doce millones de civiles y de prisioneros de guerra fueron víctimas de la política de exterminio nazi. En Asia, los japoneses llevaron a cabo tremendas matanzas, especialmente en China.

Frente a estas ideologías de corte fascista, se alzaron las naciones que defendían la democracia liberal o el comunismo: Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética. Estos países estaban convencidos de que la única manera de acabar con unos enemigos despiadados como Alemania o Japón era con la fuerza moral de combatir el mal en una lucha a muerte. Hicieron un esfuerzo descomunal para movilizar y pertrechar a millones de soldados desplegados en todo el mundo y desarrollar de forma masiva armas de todo tipo. Visto en conjunto, los aliados tuvieron una clara superioridad de medios, sobre todo a partir de la incorporación de Estados Unidos, país al que no en vano se denominó "el arsenal de la democracia".

Pero la supremacía material no es decisiva por sí sola al igual que la superioridad moral. También contaron otros factores importantes, como los servicios secretos. En el campo del espionaje, el contraespionaje y la información, los aliados fueron claramente mejores. Los alemanes cometieron errores de bulto, como subestimar la capacidad de la fuerza aérea británica en 1940, o de la resistencia soviética en 1941, o la absurda declaración de guerra de Hitler a Estados Unidos, medida innecesaria y basada en la ignorancia de la potencia militar y económica de este país.

La guerra que comenzaron Japón en 1937 y Alemania en 1939 estuvo a punto de aniquilar la civilización occidental tal como la concebimos para ser sustituida por poderes crueles y despiadados que no consideraban la vida humana y su preservación como un factor fundamental de la convivencia. No lo lograron gracias a los esfuerzos y los sacrificios de militares y de civiles que lucharon con denuedo para defender nuestra civilización. A ellos les debemos un tributo de gratitud.
José Emilio Castelló Traver

 

 

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