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José Emilio Castelló Traver
 
Castelló
  José Emilio Castelló Traver es catedrático de instituto de Geografía e Historia e inspector de educación. Ha trabajado en temas de historia contemporánea y demografía, y ha formado parte de grupos dedicados a la innovación didáctica en historia y geografía. Es coautor de diversos manuales de estas materias para Bachillerato, autor de libros de divulgación histórica y ha publicado artículos sobre demografía histórica y actual, y sobre resultados electorales.  
   
 

La Gran Guerra

La Primera Guerra Mundial fue conocida en su tiempo como "la Gran Guerra". Grande por sus dimensiones pero también por sus consecuencias. Supuso el final de un mundo, el del siglo XIX, y el inicio real del siglo XX. No en vano muchos historiadores denominan a este último como "el siglo corto" ya que, según ellos, se inició con el estallido de la Gran Guerra el 28 de julio de 1914.

Esta contienda fue el comienzo de un período de 31 años de conflictos a escala mundial como nunca se habían conocido y que no finalizó hasta la rendición incondicional de Japón en la Segunda Guerra Mundial, el 14 de agosto de 1945. Se puede afirmar que esta última fue la segunda parte de la Gran Guerra.

La civilización decimonónica se derrumbó en medio de los cascotes de las bombas que asolaron gran parte de Europa entre 1914 y 1918. Hasta el inicio de la guerra, Europa había conocido un siglo sin enfrentamientos bélicos importantes, un largo período de paz. Las pocas contiendas, además, finalizaron con cierta rapidez. Sin embargo, en esa centuria nuestro continente había experimentado cambios radicales: la culminación de la Primera Revolución Industrial y la eclosión de la segunda, la creación de los grandes imperios coloniales y la aparición de nuevas potencias, como Alemania e Italia. Estos cambios generaron enormes tensiones entre los países más poderosos que acabaron dilucidándose en la Primera Guerra Mundial.

En este conflicto participaron todas las grandes potencias europeas del momento: Gran Bretaña, Francia, Rusia, Italia, Alemania, Austria-Hungría, pero también de fuera de nuestro continente: Estados Unidos y Japón.

El desarrollo de la contienda marcó el fracaso total de las estrategias militares. La que todos vaticinaban como una guerra rápida —"En Navidad todos a casa", clamaban los soldados en agosto de 1914— duró más de cuatro años y significó una hecatombe por los millones de muertos, heridos y mutilados, y por las destrucciones y las pérdidas económicas.

La búsqueda de una victoria total acabó arruinando tanto a los vencedores como a los vencidos y propició el estallido de movimientos revolucionarios. El final de la guerra presenció el ocaso de los grandes imperios históricos, como el ruso, el austro-húngaro, el alemán y el turco, y propició el comienzo de la Revolución Rusa y la fragmentación de las fronteras en Europa Central y Oriental. El fracaso de la paz en 1919 fue el germen de un desastre de mayores consecuencias, la Segunda Guerra Mundial, que comenzaría veinte años más tarde, en 1939.

José Emilio Castelló Traver

 

 

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